Todo aquel que alguna vez haya pensado en visitar Nueva Zelanda, habrá oído hablar de sus famosos y espectaculares glaciares: el glaciar Franz Josef y el glaciar Fox, situados en la costa oeste de la isla sur. Nosotros, sin embargo, aún con la actividad reservada y pagada días antes, nos quedamos con la miel en los labios y cara de tontos, al ver como a las 12 del mediodía del mismo día D nos suspendían la actividad por mal tiempo y/o poca visibilidad. En cualquier caso, creo muy sinceramente que después del shock inicial no lo encajamos nada mal. Cuando uno viaja es habitual estar expuesto a ese tipo de contratiempos, pero con la actitud adecuada casi siempre se obtiene a cambio algo aún mejor, aunque sólo sea por inesperado, y eso fue precisamente lo que nos pasó a nosotros.
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Nueva Zelanda - Cuevas de Waitomo
Bajo el intenso verde de las colinas de Waitomo, en el oeste de la isla norte de Nueva Zelanda, existe un inmenso laberinto de cuevas, simas y ríos subtárreneos decorado por todo tipo de estalagtitas y estalagmitas y mágicamente habitado e iluminado por infinitas luciérnagas o glowworms (en inglés) que nos harán sentir como si estuviésemos bajo el cielo más estrellado que jamás hayamos podido siquiera imaginar.
| Vista del rápel de 100 metros desde un lateral |
Nueva Zelanda - Itinerario
28 días en Nueva Zelanda dan para mucho, muchísimo, aunque por otro lado también estoy absolutamente convencido de que nadie vuelve a casa sin querer quedarse a vivir por allí al menos durante una temporada.
El país de la nube blanca (Aotearoa, en maorí) es un sueño hecho realidad para todos los amantes de la naturaleza: bosques, montañas, cuevas, cañones, lagos, ríos, cascadas, glaciares, fiordos... por todas partes. No hay tregua para los sentidos, que se pasan todo el día repletos de emociones y saltando de alegría entre una maravilla y otra, y otra más.
El país de la nube blanca (Aotearoa, en maorí) es un sueño hecho realidad para todos los amantes de la naturaleza: bosques, montañas, cuevas, cañones, lagos, ríos, cascadas, glaciares, fiordos... por todas partes. No hay tregua para los sentidos, que se pasan todo el día repletos de emociones y saltando de alegría entre una maravilla y otra, y otra más.
| Wanaka - Nueva Zelanda |
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